miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cap 1 Fan Fic de Vampire Academy, por Okimy Hathaway

Capítulo uno.


- ¡Vamos, Lissa! No quiero llegar tarde a la fiesta –dije lloriqueando-

- No lo sé, Rose, no me parece buena idea –dijo mientras se alisaba el pelo-

- ¿Por qué no, Lissa? –dije sentándome en mi cama-

- No tengo ganas… además, prefiero no llamar mucho la atención.

- Lissa, la fiesta es al lado, no pasará nada, ¿crees que te pondría en peligro? –dije suspirando-

- No, sé que no, Rose, pero realmente no estoy de humor… -dijo mientras se volteaba para verme-

- ¡Oh, vamos! Sólo una hora, una horita de tu tiempo… hace tanto que no salimos. Quiero hacer algo divertido. –dije, haciendo pucheros-

- Ok, vamos a esa fiesta, pero solamente hasta las... –miró su reloj de muñeca- hasta las once y media. Una hora exacta, ¿entendido?

- Sí, te lo prometo –dije animada y salté de la cama para abrazarla- vamos, no tenemos tiempo que perder…


Salimos de la habitación que estábamos arrendando desde hace ya varios meses en un barrio universitario –creímos que así era más fácil pasar desapercibidas- y salimos para ir al edificio de al lado a una fiesta que estaban organizando unos chicos. Bien, no me habían invitado porque me conocieran, sino porque de seguro les parecí guapa. Estaba acostumbrada a tener ese efecto en los chicos, siempre había ligado mucho, y ahora no sería la excepción. Lástima que no tenía mucha ropa, pero me había puesto lo más decente que tenía, y me había maquillado y arreglado el cabello, seguro que eso era suficiente. Lissa iba vestida sencillamente también, pero se veía hermosa, como ella podía verse, con su piel exageradamente blanca, sus ojos verde jade y su cabello tan rubio que llegaba a llamar la atención. Seguramente los humanos pensarían que ella era una especie de Top model, por su delgadez y su altura. La noche estaba fría, pero no lo suficiente como para hacerme tiritar, el otoño había comenzado y con él, las noches más largas y frescas. Caminamos rápidamente desde la puerta de nuestro edificio a la del edificio vecino, aunque nunca nos habíamos encontrado con strigois, era mejor ser precavido. Lissa entró primero, un chico ebrio con ponche nos abrió la puerta y sonrió tontamente, era un universitario y era uno de los chicos que me habían invitado. “Bienvenidas, qué gusto recibir a chicas tan guapas esta noche” hizo un gesto con el brazo, abriéndonos paso hacia el lugar y se fue a buscar más ponche a un mueble del fondo. Yo me volteé para cerrar la puerta, pero me encontré con mucho más que la calle con jóvenes dando vueltas: detrás de unos árboles de la vereda del frente había alguien escondido… y estaba observándome.

Cerré la puerta rápidamente. Mierda. ¿Sería un strigoi que ha localizado a Lissa? O tal vez un simple psicópata en las sombras… ¿o alguien de la academia que venía por nosotras? Ok… piensa, Rose, piensa. Bueno, lo peor que podíamos hacer era salir ahora, la mejor opción era quedarnos en la fiesta como chicas normales, si aparecía alguien sospechoso nos esconderíamos entre la multitud. Me dirigí a otra puerta que llevaba a una sala de estar, en la que había más de cincuenta chicos, Lissa estaba al lado del bar improvisado que habían armado con una mesa para comer, un mini frigorífico sobre un baúl y una pila de vasos desechables.


- Lissa, tengo que hablarte un segundo. –le dije, mientras la tomaba del brazo y la alejaba hacia un rincón-

- ¿Qué ocurre? Luces preocupada –me miró con recelo-

- Hay… un hombre.

- ¿Qué? no entiendo

- Que vi un hombre, que me pareció muy sospechoso afuera, detrás de un árbol.

- ¡Rayos! ¿Y era un strigoi? –dijo con la voz tranquila, pero notaba el miedo en sus ojos-

- No lo sé… no pude verlo, se ocultaba en la oscuridad. Tal vez sí, tal vez no. –dije susurrando-

- Lo más probable es que sí, ¿quién más nos perseguiría? –dijo pasándose una mano por la frente-

- No dije eso, Sólo es sospechoso, tal vez hubiera sido coincidencia, sólo te digo para que tengamos precaución. No saldremos de aquí hasta que se vaya un grupo grande de gente para ocultarnos con ellos. De todas formas, podría ser gente de la academia. –dije, recorriendo la sala con la mirada-

Pero eso seguía siendo malo, hace dos años habíamos tenido que huir de allí, porque Lissa se había encontrado en un peligro fatal. Nunca supimos más detalles del caso, pero sin duda, estos dos años habían sido tranquilos… y libres. No quería que nada arruinara eso, ni siquiera volvimos a ver a la gente de la academia cuando Víctor Dashkov, el tío de Lissa, había muerto. Lissa había estado muy triste, y yo también, él era uno de los pocos morois de la realeza que me agradaban, pero entendíamos que la necesidad de mantenernos lejos era mayor.

- Creo que lo mejor será que nos mezclemos, vayamos a donde está el grupo bailando, nos ponemos a bailar juntas y si viene alguien que me de mala espina, nos ocultamos. –dije mientras la tomaba del brazo y la conducía hacia el grupo-

- No lo sé, Rose, ¿y si nos ocultamos en el baño?

- No, Lissa, alguien podría necesitarlo con tanto alcohol presente. Además podrían vernos cuando pasáramos por el vestíbulo. Lo mejor es quedarse con la gente, mientras más aisladas estemos, más fácil será que nos vean.

Nos metimos entre medio de unas parejas que estaban bailando y simulamos estar pasándonosla de lo mejor, yo me había arreglado bastante para venir a esta fiesta, y había venido dispuesta a disfrutar, mientras bailara entremedio de los demás todo estaría bien, ¿no? Llegaron unos chicos que nos pidieron bailar a Lissa y a mí, Lissa me miró con cara de miedo, pero la incité a que aceptara. Sabía que éramos guapas, de distintas maneras, yo era de una forma más sensual y atrevida. Lissa era de una manera más elegante y linda.

Si era buena en algo más que cuidar de Lissa, era en bailar, beber y gritarle a la gente, ahora estaba en mi salsa, pues estaba disfrutando del baile como nunca –sinceramente, hace muchísimo que no salíamos a bailar- y además bebiendo como hace tiempo no hacía, haciendo unos golpeados que me tenían patas arriba, y todo esto me hacía gritarle a la gente cosas como “tráeme más alcohol, ¿a qué esperas?” o… “¿¡Que no sabes bailar!? ¡Mueve el culo!” Tanto festejar y beber, hizo que me olvidara momentáneamente del tipo que había visto anteriormente. Ya había pasado una hora y media y no había pasado nada, seguro habrá sido una coincidencia, y era un humano cualquiera. En ese momento se escuchó un ruido ensordecedor, y la puerta salió volando hacia el fondo del vestíbulo, dejando a unos adolescentes que estaban al lado de la puerta mirando con los ojos como platos. Esto definitivamente no estaba bien… si hubiera sido la policía, simplemente habrían tocado y le habrían informado al dueño que su bien judicial deberían terminar la fiesta. Yo estaba tan mareada, que sólo me quedé mirando como pasmada, entonces sentí el profundo miedo de Lissa y me di cuenta que probablemente lo que había pasado hace poco, era por nuestra causa.


- ¡Rose, Rose! –dijo Lissa, mientras me zamarreaba- debemos escondernos, ¡rápido!

- Sí, tienes razón… en… -mi cabeza daba vueltas, pero aún podía enfocar los ojos- salgamos por esa ventana –dije, señalándole una ventana que estaba en la cocina, al fondo de la sala-


Nos dirigimos corriendo hacia la cocina y abrí la ventana, primero pasó Lissa y después pasé yo… o lo intenté. Realmente estaba muy mareada y me caí de bruces cuando caí al patio trasero.


- ¡Rose, no hay salida! –dijo Lissa a punto de llorar- los muros son muy altos, estamos atrapadas.

- Shhh, quedémonos aquí.


Nos asomamos por la ventana para ver qué pasaba. Entonces lo vi: eran una pareja de guardianes, según lo que veía, una chica y un chico. Venían armados hasta los dientes, y daban un poco de miedo, sobre todo el chico, ya que medía casi dos metros y tenía el semblante duro. Era muy guapo, pero no es que importara mucho ahora con el miedo que le tenía. Nos habían atrapado.


- Buscamos a dos chicas. Nadie saldrá lastimado si nos las entregan, no tenemos nada contra ustedes. –dijo el tipo, alzando la voz-

- ¿Quién es el dueño de casa? –preguntó la chica, ambos tenían acento ruso. Todos apuntaron hacia el pobre chico, llamado Max. Genial, típico de los humanos, probablemente nos entregarían también-

- Yo… eh… yo soy. –dijo el chico horrorizado-

- Ok –la chica se dirigió a él- Necesitamos saber donde están las chicas. Una es rubia, alta y delgada… muy rubia. La otra es estatura media, pelo largo y oscuro y piel tostada.

- Ah… n-no e-estoy segu-guro. ¿Co-cómo se llaman? –dijo Max tartamudeando.

- La rubia se llama Vasilisa, la morena se llama Rose –respondió el chico ruso-

- No he escuchado de ninguna Vasilisa –dijo más calmado- Pero sí de Rose. –lo sabía, este humano me entregaría. Era normal que no supiera nada de Vasilisa, ya que la conocía como Lissa, seguro que el nombre le parecía hasta divertido.

- ¿Y dónde están? –dijo la chica-

- No lo sé. No las he visto desde hace un rato. –dijo Max encogiéndose de hombros-

- No quiero volver a repetirlo, ¿dónde están? –dijo alzando más la voz y poniéndose más ruda-

- Se fueron hacia la cocina –interrumpió otra chica, la que parecía ser su novia según lo que había visto hace un rato-¡déjennos en paz, no tenemos nada que ver en esto!

- Gracias, eso era todo. –dijo el otro guardián, y se puso en marcha hacia acá, pero no vi absolutamente nada más, si seguía observando desde la ventana nos vería-

Lissa comenzó a ponerse más neurótica, y no sabía cómo contenerla, intenté susurrarle que todo iría bien, pero honestamente, ni yo estaba segura de eso además de que era mejor no hablar. ¡Mierda! Había olvidado cerrar la ventana, ahora supondrían que nos habíamos ido por ahí, pero lo peor era que ni siquiera podía pensar con todas mis facultades, porque estaba parcialmente ebria. ¡Juro que esta sería la última vez que bebería!... si había alguna otra vez. “¡Aquí, Irina, las encontré!” –Dijo el chico muy cerca de nosotras-

3 comentarios:

  1. Ya te arregle el l8ink del libro Forever de judy Blume

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  2. hola, quisiera saber en donde puedo encontrar el fanfic, estaba revisando las entradas pero no me aparece, enserio quiero continuar leyendo, muchas gracias por compartir este primer capitulo

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